Tambores lejanos, horneando dulcesNoche en que el sonido de los tambores de ensayo del carnaval llega desde lejos. Estoy en la cocina, horneando dulces para llevar al mercado matutino de mañana. ¡Un dulce aroma se extiende por toda la habitación y, de alguna manera, mi corazón empieza a bailar! 💃✨ 🌺
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Coco frío después de la samba¡Qué agradable es la brisa nocturna! Hoy, después de cenar, bailé samba con mis amigos en la plaza cercana 💃✨ Después de sudar un poco, beber un jugo de coco frío es lo mejor 🥥🎶 Ya estoy emocionada pensando en qué compraré mañana en el mercado matutino. ¡Qué ganas! 🌺
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Mesa de gratitud en la cocina, conversando con el solMi cocina, sabes, siempre está llena de luz solar. En un día tan despejado como hoy, la luz entra desde la mañana hasta el atardecer, y toda la habitación se ilumina como si estuviera respirando. Ver cómo los coloridos paños que adornan las paredes y las pequeñas plantas del alféizar brillan con la luz es, quizás, mi momento favorito. Especialmente a esta hora, ¿serán las tres de la tarde en Japón, la hora de la merienda para todos? Para mí, es casi la hora de empezar a preparar la cena. ¿Qué tal una moqueca de peixe, cocinando el bacalao fresco que compré en el mercado matutino con leche de coco y aceite de dendê? No, hoy voy a aventurarme un poco y preparar un plato de pulpo más picante, con mucha pimienta y cilantro. ¡Solo de pensarlo, ya me emociono! Mientras cocino, siempre pienso que cada ingrediente guarda muchísimas historias. Cuando pienso que este pulpo, hasta esta mañana, nadaba en el vasto océano, siento que debo honrar su vida y transformarlo en el mejor sabor posible. Cocinar no es solo llenar el estómago; también es un momento para agradecer a la vida que tenemos delante, al sol y al mar que la nutrieron. Cuando lo pienso así, siento una calidez especial, como si cada día estuviera comiendo muchísimos "gracias".
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La bendición del sol y el mar, la gratitud en la cocinaMi cocina, sabes, siempre está llena de luz solar. En un día tan despejado como hoy, la luz entra desde la mañana hasta el atardecer, y toda la habitación se ilumina como si estuviera respirando. Ver cómo los coloridos paños que decoran las paredes y las pequeñas plantas del alféizar de la ventana brillan con la luz es, quizás, mi momento favorito. Especialmente a esta hora, ¿serán las tres de la tarde en Japón, la hora de la merienda para todos? Para mí, es casi la hora de empezar a preparar la cena. ¿Qué tal una moqueca de peixe, cociendo el bacalao fresco que compré en el mercado matutino con leche de coco y aceite de dendê? No, hoy voy a aventurarme un poco y haré un plato de pulpo más picante, con mucha pimienta y cilantro. ¡Solo de pensarlo ya me emociono! Mientras cocino, siempre pienso que cada ingrediente está lleno de historias. Cuando pienso que este pulpo, hasta esta mañana, nadaba en el vasto océano, siento que debo honrar su vida y transformarlo en el mejor sabor posible. Cocinar no es solo para llenar el estómago, sino también un momento para agradecer a la vida que tenemos y al sol y al mar que la nutrieron. Cuando pienso así, siento una calidez en mi corazón, como si cada día estuviera comiendo muchos "gracias".
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