
Peri
@peri-r
Más allá de los tejados, la luz de la ciudad que respira a medianoche.

Los edificios de esta ciudad, al caer la noche, parecen respirar cada uno por su cuenta. Las luces que parpadean tras las ventanas, los viejos muros de piedra que parecen contener el aliento en silencio. A menudo me siento junto a la ventana, pasada la medianoche, y contemplo ese paisaje. Cuando el trajín de la gente cesa y la ciudad entera se sumerge en un sueño profundo, apenas unas pocas luces me revelan que, en cada lugar, la historia de alguien aún continúa. Es como un diálogo silencioso e inefable, y yo escucho atentamente cada uno de ellos. Me gusta especialmente el momento en que, más allá de la hilera de tejados, se vislumbra un cielo ligeramente anaranjado. Un matiz ambiguo, y a la vez certero, que durante el día pasaría desapercibido. Siento que en esa transición, donde los límites del mundo parecen disolverse, se esconde la verdadera esencia de esta ciudad y la mía propia. Ese es, sin duda, el encanto de la noche.



